martes, 29 de mayo de 2007
final
… no me ha llamado, a pesar que nunca ha sido necesario, me es difícil olvidar esa voz.
En momentos como estos lo amo más, su ausencia siempre me ha acompañado durante el tiempo que hemos estado juntos. Nuestra relación, como defines una relación? Todas son diferentes, su respuesta es la que mas me ha tranquilizado
- las relaciones son impedimentos para ir más allá...
Hemos ido mas allá? Sin duda, la nuestra es más que una relación normal, no puedo explicar lo que es en realidad, eso caería en normalidad.
Lo llamo y no contesta, ya debería estar en su casa. Siento una presión en el pecho, algo que me dice que lo busque, al llegar a su casa note que las luces estaban apagadas, el todavía no llegaba. Me senté en el suelo y saque un cigarro, mi único compañero en ese momento, mientras el humo se perdía en la noche, note que alguien se acercaba, reconocí esos pasos, pero no eran solitarios, alguien lo acompañaba. Levante la vista y los vi., ella lo llevaba del brazo y el coquetamente la protegía. Al pasar por mi lado, no desviaron la vista, no notaron que yo estaba ahí, o eso creí. Ella entro primero, y el luego de mirarme y solo moviendo los labios, decirme “te amo”, entro después de ella.
Que haces cuando no puedes soportar el dolor?. Dejar que el dolor te consuma?, es la solución por naturaleza, solo así, el dolor será parte de tu cuerpo y será normal, se convertirá en parte de ti, y no sufrirás.
Me llamo a la mañana siguiente.
- te necesito- me dijo despacio
- quien es ella? – le pregunte controlándome
- nadie importante-
- quien es ella? – volví a repetir
- necesito verte, quiero explicarte
- estoy en mi casa, ven a la tarde.
Colgué el teléfono y me tumbe en la cama. Las cosas son evidentes y no necesitan explicación. Se que al verlo volveré a caer, pero incluso si nos separamos de nuevo, esta vez es diferente. No se trata de otra mujer, de nuestra diferencia de edad o incluso de todo lo que nos separa, se trata de mi y mi maldita dependencia del, algo que la gente normal llama amor.
Tocaron la puerta, es el. Al entrar el se sienta en el sillón, cierro la puerta con llave.
-tus padres?- me pregunta
- no están- respondo fríamente. El silencio nuevamente se hace presente
el comienza a hablar
- ella es una vieja amiga, ella fue un viejo amor, estuvimos comprometidos. Todo termino cuando yo me vine a vivir aquí, sus padres son amigos de mis padres, y ellos quieren que volvamos a ser amigos, y albergan la esperanza de que estemos juntos nuevamente.
- Parece que no te importa dar en el gusto a tus padres con esto- trato de contener las lagrimas
- Ellos opinan que es lo mejor para mi y sinceramente, yo la veo como mi mejor opción.
- Andate- le pedí sin mirarlo
- Déjame terminar, yo necesito a alguien que este conmigo y que pueda aparentar que amo, es perfecta. Así podré estar contigo tranquilamente sin la presión de mi padre.
- Porque ahora te importa tanto la opinión de tu padre, no te gustaba vivir lejos de el para ser tu mismo?
- No es eso- dijo evadiendo la pregunta
- Entonces para que seguir aparentando, sabes bien que ya soy mayor de edad, porque no dejar de ocultarlo.
- Sabes que no puedo, que no es apropiado, te lo he dicho muchas veces, si me caso con ella, mi padre no tendrá mas duda de lo que hago y me dejara tranquilo
- La mas?- pregunte levantándome del sillón.
- Estoy enamorado- dijo levantándose, unas lagrimas cayeron por mi rostro y terminaron en el suelo, el se acerco a mi y me abrazo – pero sabes que no es de ella. Me beso y nuevamente me vi perdida en sus brazos.
Ella avanza radiante hacia el altar, el la espera con la mirada perdida en su blancura, los rostros presentes observan esta escena emocionados y las melodías agotan el murmullo de los presentes. En mi mano la pólvora se impregna y el revolver espera ansioso entrar en acción. Camino al paso de ella, y las lágrimas resbalan sobre mi rostro…
- no puedo continuar- me dice sin mirarme
- - no puedes o no quieres continuar-
- eso no importa- responde, dándome la espalda.
- Ya no me amas- trato de alcanzarlo, pero el se aleja mas
- No puedo dejar de hacer algo que nunca me atreví a aceptar.
- Pero yo se que lo hiciste, contéstame, me amaste alguna vez?
- Cada segundo que pase contigo.
- Y porque no quieres continuar
- Porque si no detengo esto ahora, no podré detenerme nunca.
El se dio vuelta, tomo mi rostro y me beso, la lluvia que amenazaba esa oscura mañana, comenzó a caer. El agua se mezclaba con sus lagrimas y las mías, terminando su triste trayecto en nuestras bocas, un trago amargo fue nuestro ultimo momento, nuestro ultimo beso.
De un momento a otro, todo fue silencio, solo dos personas sonriendo en el altar. Avance y el rostro del cambio, su mirada es la que espero ver cuando nos encontremos nuevamente. Mi mano se alzo y el gatillo toco fondo…
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